La figura arqueada de tu cuerpo de acero
Cándido y cautivo del solfeo armónico,
Es la musa bailarina de notas frágiles
Con movimientos de gacela que se esculpen
Refinadamente.
Te posas con mesura sobre la insignia
Tomándola con tu mano afilada rozando
Su hermosura, la despiertas y te envuelves
En ella en un viaje de ida al éxtasis eterno.
Subes y bajas por pedestales embellecidos
Por tu danza cautivadora y recorres por
Las venas hirviendo hasta que tu corazón
Palpita exaltado.
Se filtra por los poros abiertos la música
Como un vals romántico, fundiendo tu piel
En un cuerpo de rosas de acero.

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